Gorditas de chicharrón prensado caseras

Hay antojitos que huelen a cocina mexicana desde que empiezan a dorarse, y estas gorditas de chicharrón prensado son de esos. La masa suave, el relleno sabroso y esa “boquita” abierta para ponerles salsa, queso y cilantro hacen que cada mordida se sienta bien casera.

Lo bonito de esta receta es que no necesitas complicarte. Puedes hacerlas con masa de tortillería o con harina de maíz nixtamalizado, freírlas con calma y servirlas bien gorditas, doraditas y rellenas. Aquí el detalle importante está en la masa, el cierre y la fritura.

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🥬 Ingredientes

Tiempo total
1 hora 10 minutos
Preparación
Fácil
Para la masa:
🌽 1 kilo de masa de maíz nixtamalizada
🥄 2 cucharadas copeteadas de harina de trigo
✨ 1 cucharada de polvo para hornear
🧂 1 cucharadita de sal molida
🫒 2 cucharadas de aceite o 1 cucharadita de manteca
💧 1/3 de taza de agua tibia, ajustando poco a poco
Para el relleno:
🥩 500 gramos de chicharrón prensado, finamente picado
💧 1 taza de agua para suavizar el chicharrón
Para la salsa:
🍅 500 gramos de jitomate saladet rojo y firme
🌶️ 20 chiles de árbol, o menos si la quieres suave
🌶️ 3 chiles puya
🧄 1 diente de ajo grande
🧂 Sal de grano al gusto
💧 1/4 de taza de agua de cocción
🌿 3 cucharadas de cilantro finamente picado
🧅 3 cucharadas de cebolla finamente picada
Para freír y servir:
🫒 Aceite suficiente para freír
🥬 Lechuga picada al gusto
🧀 Queso cotija o queso fresco al gusto
🧅 Cebolla picada extra para servir
🥛 Crema al gusto, opcional

🍳 Preparación paso a paso

La clave de estas gorditas caseras está en trabajar la masa con calma y no dejar el chicharrón seco. Si el relleno queda suave y la masa cierra bien, la fritura se vuelve mucho más fácil.

Prepara el chicharrón prensado

Coloca el chicharrón prensado picado en una olla con una taza de agua. Llévalo a fuego alto, tapa y deja cocinar unos 10 minutos, moviendo de vez en cuando.

La idea no es hacer un guiso aguado, sino lograr que el agua se evapore y el chicharrón quede más suavecito y jugoso. Cuando ya no veas líquido en el fondo, apaga y deja enfriar.

Haz la masa suave

En un recipiente amplio coloca la masa nixtamalizada, harina de trigo, polvo para hornear, sal y aceite. Agrega el agua tibia poco a poco, porque cada masa absorbe diferente.

Amasa con las manos limpias hasta sentir una textura suave, manejable y nada aguada. Debe despegarse de tus dedos, pero no sentirse seca ni quebradiza.

🌽 PUNTO DE MASA
La masa está lista cuando puedes formar una bolita sin que se abra, sin que se pegue demasiado y sin que se agriete al presionarla. Si se rompe, necesita unas gotas de agua. Si se pega mucho, necesita reposar o un poco más de harina de maíz.

Una vez lista, tapa la masa con plástico o un trapo limpio y déjala reposar unos 20 a 30 minutos. Ese descanso ayuda a que se hidrate mejor y sea más fácil formar las gorditas.

Forma, rellena y cierra

Toma porciones de masa de unos 50 gramos, o del tamaño de una pelota pequeña. Haz una bolita y usa tu dedo pulgar para formar un hoyito profundo en el centro.

Rellena con chicharrón prensado. No lo pongas hasta reventar, pero tampoco seas tímido: la gracia está en que se sienta bien sabrosa por dentro.

Cierra la masa envolviendo el relleno, primero como si fuera una empanadita y luego regresándola a forma de bolita. Presiona las uniones para que no se salga el chicharrón al freír.

Aplana sin romper

Coloca la bolita entre dos plásticos y aplasta suavemente con una prensa para tortillas, un plato o tus manos. No la dejes como tortilla delgada; debe quedar gordita, pero no excesivamente gruesa.

Un buen tamaño es parecido a la palma de la mano. Si queda muy gruesa, tardará en cocerse y puede dorarse por fuera antes de quedar lista por dentro.

Fríe hasta dorar

Calienta suficiente aceite. Primero deja que tome buena temperatura y luego baja a fuego medio. Este paso importa mucho, porque el aceite frío hace que la gordita absorba grasa.

Coloca las gorditas con cuidado y báñalas con aceite caliente usando una cuchara. Cuando empiecen a inflarse o a cambiar de color, voltéalas para que se doren parejo.

🔥 Señal de que van bien: la superficie empieza a verse doradita, la masa se siente firme y el olor cambia a antojito recién hecho.
No necesitas quemarlas para que estén cocidas. Lo mejor es freírlas a fuego medio, dando vueltas, hasta que queden doradas por ambos lados y cociditas por dentro.

Cuando estén listas, pásalas a un plato con papel absorbente. Déjalas reposar un momento antes de abrirlas, porque salen muy calientes y el vapor puede quemar.

Abre y rellena para servir

Con un cuchillo, abre cada gordita horizontalmente, sin partirla por completo. La idea es hacerle una “boquita” para meter lechuga, salsa, queso, cebolla, cilantro y crema si se te antoja.

Sirve al momento, cuando todavía están calientitas. Ahí es cuando la masa se siente dorada por fuera, suave por dentro y el chicharrón suelta todo su sabor.

🔥 Salsa para acompañar

Una gordita de chicharrón prensado sin salsa se queda a medias. Puedes usar salsa verde, pero una salsa roja con chile de árbol y chile puya le da un golpe de sabor muy mexicano.

Para hacerla, cuece los jitomates con los chiles sin cabito hasta que estén suaves. Después deja reposar unos minutos para que no entren hirviendo a la licuadora.

Licúa con ajo, sal de grano y un poco del agua de cocción. Si la quieres más ligera, añade otro chorrito de agua; si la quieres más intensa, déjala espesita.

Cuando la salsa ya esté fría o tibia, mezcla cebolla y cilantro finamente picados. Ese toque fresco levanta muchísimo las gorditas, sobre todo si el chicharrón quedó bien grasosito.

🌽 Masa de tortillería o harina de maíz

La versión más práctica es con masa de maíz nixtamalizada comprada en tortillería o mercado. Ya viene hidratada, tiene buen sabor y solo necesita pequeños ajustes para quedar manejable.

Si no consigues masa fresca, también puedes hacerlas con harina de maíz nixtamalizado. En ese caso, mezcla 2 tazas de harina, 1/2 cucharadita de sal, 1 cucharadita de polvo para hornear, 1 cucharada de harina de trigo, 1 cucharada de aceite y aproximadamente 1 2/3 tazas de agua tibia.

Con harina seca, el reposo es todavía más importante. Al principio puede parecer que falta agua, pero después la masa se hidrata y cambia. Por eso conviene no desesperarse.

Si notas grietas al formar las gorditas, humedece tus manos con un poco de agua o aceite. Ese detalle evita que se abran durante la fritura y ayuda a que queden más bonitas.

🧀 Cómo servirlas bien sabrosas

El relleno ya trae bastante sabor, pero el terminado es lo que convierte una gordita simple en una gordita de campeonato. Aquí no conviene servirlas secas ni solas.

Ábrelas con cuidado y coloca primero un poco de lechuga. Después agrega salsa, cebolla, cilantro y queso. Si usas queso cotija, tendrás un sabor más salado; si usas queso fresco, quedarán más suaves.

También puedes poner crema, especialmente si la salsa quedó picante. La crema equilibra el chile y hace que cada bocado se sienta más redondo.

🧀 TOQUE FINAL
Para que luzcan más antojables, sirve las gorditas abiertas, con la salsa visible, un poco de queso encima y cilantro fresco al final. Ese acabado hace que se vean caseras, abundantes y recién preparadas.

Si las vas a servir en una reunión, deja los complementos separados para que cada persona arme la suya. Así la lechuga no se marchita y la gordita conserva mejor su textura.

✨ Variantes caseras

Estas gorditas quedan deliciosas con chicharrón prensado, pero puedes jugar un poco con el relleno y la forma de servirlas. Lo importante es respetar la masa y no saturarla demasiado.

  • Con salsa verde: cambia la salsa roja por una salsa de tomatillo, chile serrano, ajo y cilantro. Queda más fresca y con un toque ácido muy rico.
  • Con frijoles refritos: agrega una capa ligera de frijoles dentro de la gordita ya abierta. Combina muy bien con queso, crema y salsa picante.
  • Con más chicharrón al servir: si te sobró relleno, puedes poner una cucharadita extra después de abrir la gordita. Queda más abundante y con sabor más intenso.
  • Con ensalada sencilla: acompaña con lechuga, jitomate y cebolla morada. Ayuda a aligerar el plato y le da frescura a cada mordida.

También puedes hacerlas más pequeñas para botanear. En ese caso, usa menos masa por porción y cuida que el relleno quede bien encerrado para que no se salga.

🧊 Conservación y recalentado

Lo ideal es comerlas recién fritas, porque ahí tienen su mejor textura. Aun así, si te sobran, puedes guardarlas sin lechuga, sin crema y sin salsa para que no se humedezcan.

Déjalas enfriar por completo y colócalas en un recipiente con tapa. En refrigeración pueden conservarse bien de 2 a 3 días, siempre que estén separadas de los complementos frescos.

Para recalentarlas, evita el microondas si quieres recuperar algo de textura. Lo mejor es usar comal, sartén o freidora de aire durante unos minutos, hasta que vuelvan a sentirse calientitas.

Si ya están abiertas y rellenas con lechuga o crema, recalentarlas no queda igual. Por eso conviene guardar las gorditas por un lado y los acompañamientos por otro.

⚠️ Errores comunes al hacer gorditas

El error más común es dejar la masa seca. Cuando eso pasa, se agrieta al aplastarla, se abre al freírla y luego cuesta rellenarla sin que se rompa.

Otro problema frecuente es usar aceite demasiado frío. La gordita tarda más, absorbe grasa y pierde esa sensación doradita que tanto se busca en los antojitos fritos.

También puede pasar lo contrario: aceite demasiado caliente. En ese caso se doran rápido por fuera, pero por dentro pueden quedar crudas o con textura pesada.

Si el relleno se sale, casi siempre es porque la bolita no se cerró bien. Antes de aplastar, revisa que no haya grietas ni partes abiertas.

✅ REVISIÓN RÁPIDA
Antes de freír, revisa tres cosas: que la masa no tenga grietas, que el relleno esté bien encerrado y que el aceite esté caliente pero no humeando. Con eso ya tienes media receta ganada.

Si alguna gordita no se infla, no significa que esté perdida. Déjala cocinar un poco más a fuego medio y úsala igual; puede quedar menos hueca, pero seguirá sabiendo deliciosa.

Estas gorditas son de esas recetas que se disfrutan desde que empiezas a formar la masa. Hazlas sin prisa, sírvelas con bastante salsa y no escatimes en queso. Cuando las abras y veas el chicharrón adentro, vas a entender por qué este antojito nunca falla.

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